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LOS ACCIDENTES DE TRABAJO EN TRABAJADORES POR CUENTA AJENA.

Según  establece el art.156 de la Ley General de la Seguridad Social (LGSS), se entiende por accidente de trabajo aquella lesión corporal que el trabajador sufre con ocasión o por consecuencia del trabajo que ejecuta por cuenta ajena, en el que los daños derivados del trabajo incluirán también las enfermedades, patologías o lesiones sufridas con motivo u ocasión del trabajo.Derecho Laboral - Abogados Alicante

Para que el accidente pueda ser considerado como  accidente laboral debe cumplirse una serie de requisitos como son:

  1. La existencia de una lesión corporal, considerándose lesiones no solo los daños corporales sino también las secuelas o enfermedades psíquicas o psicológicas.
  2. La condición de trabajador por cuenta ajena del sujeto accidentado.
  3. La existencia de una relación de causalidad  entre el trabajo y la lesión.
  4. La existencia de una doble relación de causalidad: Una entre el trabajo y la lesión y otra entre lesión y la situación invalidante o protegida.

La LGSS recoge una serie de supuestos que pueden ser considerados como accidente de trabajo, entre los que podemos mencionar:

  1. El sufrido en el lugar de trabajo y durante el tiempo de trabajo.
  2. El sufrido al ir o al volver del lugar de trabajo.
  3. Los accidentes en misión.
  4. Los producidos con ocasión de las tareas realizadas por órdenes del empresario o por interés de la empresa.
  5. Las enfermedades comunes contraídas como consecuencia del trabajo.
  6. Las enfermedades anteriores al accidente que se agraven por el accidente de trabajo.
  7. Las enfermedades que tienen como consecuencia procesos patológicos debidos a accidentes de trabajo.

No obstante, hay que señalar que tal y como señala la LGSS en su artículo 156.4, no tienen la consideración de accidente de trabajo los que sean debidos a fuerza mayor extraña al trabajo , entendiéndose por esta la que sea de tal naturaleza que no guarde relación alguna con el trabajo que se ejecutada al ocurrir el accidente, así como los accidentes laborales que sean debidos a la imprudencia temeraria del trabajador.

empresa debe enviar el parte de accidente de trabajo a la entidad aseguradora en el plazo máximo de 5 días hábiles, debiendo también entregar una copia del parte al trabajador accidentado.  Sin embargo, si el accidente fuera considerado como grave, muy grave o provocara el fallecimiento de algún trabajador, la empresa deberá comunicarlo a la autoridad laboral en el plazo de 24 horas, la cual realizará las oportunas diligencias de investigación sobre la forma en que sobrevino el accidente, las causas del mismo o las circunstancias concurrentes.

El incumplimiento de la obligación de comunicar el accidente de trabajo y enfermedades profesionales se encuentran sancionadas con multas que van desde 40 € a 2.045 € (para accidentes calificados como leves) y de 2.046€ a  40.985 (para accidentes graves, muy graves o mortales).

Si usted está interesado en iniciar cualquier acción legal referente en esta materia le recomendamos que consulte con nuestros abogados para que le asesoren sobre su situación a fin de obtener una solución satisfactoria pudiendo contactar con nosotros en los teléfonos 966.08.46.29 y 628.924.698 o en el email: info@NLRabogadosalicante.com

La indemnización correspondiente por las lesiones permanentes no invalidantes en accidentes laborales.

Se entiende por Lesión permanente no invalidante, todas aquellas lesiones, mutilaciones y deformidades de carácter permanente que, causadas a raíz de un accidente de trabajo o enfermedad profesional, y sin incidir negativamente en la capacidad laboral del accidentado, implican una disminución o alteración de la integridad física del trabajador. Estas lesiones se encuentras recogidas en  un Baremo establecido en la Orden ESS/66/2013 por la que se actualizan las cantidades a tanto alzado de las indemnizaciones por lesiones, mutilaciones y deformidades de carácter definitivo y no invalidantes. El plazo de reconocimiento y notificación de las lesiones permanentes no invalidantes es de 135 días.  Es importante señalar que el plazo de prescripción de la acción por la reclamación de la prestación por lesiones comienza a computarse  desde que las dolencias son valoradas y determinado su origen en enfermedad profesional y no desde que se constata la existencia de las lesiones.

Despacho Navarro & La Rosa Abogados en Alicante

Despacho de Abogados en Alicante, Navarro & La Rosa Abogados

Esta  indemnización correspondiente al Baremo se deberá satisfacer por la entidad gestora o mutua  que esté obligada a realizar el pago de la incapacidad derivada de accidente de trabajo o enfermedad profesional. Además no podemos obviar que el Art. 154 de La Ley General de la Seguridad Social  establece que todas aquellas prestaciones que traigan su causa en un accidente de trabajo o enfermedad profesional pueden incrementarse en caso de infracción de las normas de prevención de riesgos laborales. Ese recargo, el cual correrá a cargo del empresario, se podrá cifrar entre un 30% y un 50% del importe de la prestación conforme a Baremo, porcentajes que dependerán  de la gravedad de la falta cometido por el empresario en la omisión de medidas de seguridad y no de la gravedad del daño ocasionado.

Para tener derecho a dicha indemnización se deberá destacar:

  • Que la lesión producida debe haber sido precedida por el incumplimiento de alguna obligación de seguridad e higiene en el trabajo, teniendo que existir culpa o negligencia por parte del empresario.
  • Debe de existir una relación de causalidad entre la infracción cometida y la lesión sufrida. En este sentido, los tribunales consideran que no se prevé la imposición del recargo por el mero hecho de inobservarse las medidas generales o particulares de seguridad e higiene en el trabajo, sino que exige que la lesión se produzca por tales incumplimientos.

El plazo de prescripción para reclamar el recargo de prestaciones es de 5 años a contar desde la última prestación reconocida.

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Considerada por primera vez la electrosensibilidad como incapacidad permanente total.

La Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha reconocido de forma pionera, mediante la sentencia nº 588/2016, la incapacidad permanente total a un ingeniero de telecomunicaciones que sufría el síndrome denominado “síndrome de electrosensibilidad”, que le impedía desarrollar de forma efectiva su trabajo al encontrarse expuesto a entornos electromagnéticos.

Este síndrome provoca a quien lo sufre síntomas incapacitantes como dolor muscular, dolor de cabeza, alteraciones del sueño, irritabilidad e incluso agresividad.Es por ello que el ingeniero, trabajador de una conocida multinacional tecnológica, recurrió en suplicación la sentencia del Juzgado de lo Social nº 11 de Madrid, siendo la misma desestimada y absuelto el Instituto Nacional de la Seguridad Social que le había negado una prestación económica por su incapacidad.

Antecedentes de hecho  

El recurrente inició una situación de baja por incapacidad temporal, que posteriormente pasó a permanente, debido a que la sintomatología de su enfermedad se agudizó. Tras ello, se emite un primer informe médico donde se  considera que “no es posible establecer limitaciones funcionales definitivas para el síndrome de electrosensibilidad” y por tanto, se le niega la calificación de incapacitado permanente por no presentar reducciones anatómicas o funcionales que disminuyan o anulen su capacidad laboral.

Debido a dicho informe, el INSS dicta una resolución denegando al recurrente la prestación por incapacidad ya que las afecciones no alcanzaban grado suficiente como para constituir una incapacidad permanente, recurriendo el actor dicha decisión ante el Juzgado de lo Social de Madrid, quien desestima el recurso por no considerar la “incapacidad permanente absoluta”.

Fue entonces cuando el actor recurrió en suplica, amparándose en lo dispuesto en el artículo el articulo 193 b) y c) de la LRJS. En este caso, contaba con un informe favorable del Sistema de Salud Público donde se le reconocía que, cuando se encuentra expuesto a campos electromagnéticos muestra síntomas como insomnio, dolores de cabeza, acúfenos, cambios de ánimo, nerviosismo, irritabilidad o agresividad y que dichos síntomas “mejoraban al alejarse de su exposición”.

Tras revisar este informe, el Tribunal Superior de Justicia le da ahora la razón, puesto que la enfermedad que padece le hace imposible desempeñar su trabajo como ingeniero de telecomunicaciones al permitele sólo trabajar en entornos libres de contaminación electromagnética.

Considera el mismo que “queda razonablemente acreditada la incapacidad permanente total del demandante para su profesión habitual de Ingeniero de Telecomunicaciones a causa del síndrome de sensibilidad química que padece o hipersensibilidad electromagnética que el Ministerio de Sanidad español lo ha calificado en su versión de la clasificación internacional de enfermedades CIE-9-MC dentro del grupo de alergias no específicas.”

Valora además la sentencia que “la contaminación radioeléctrica, teléfonos inalámbricos, antenas de telefonía móvil, WIFI, que obliga a quien lo padece a reducir al máximo su exposición en los entornos doméstico y laboral y evitar lugares con contaminación electromagnética”.

Por todo ello, considera que se encuentra incapacitado para realizar su trabajo y llega el tribunal “a la razonable decisión de declarar al demandante en situación de incapacidad permanente total para su profesión habitual de Ingeniero de Telecomunicaciones derivada de enfermedad común con derecho a percibir la prestación económica correspondiente en aplicación de los dispuesto en el artículo 137.4 de la LGSS (LA LEY 2305/1994)”.

El Tribunal no considera en cambio la incapacidad absoluta por entender que el demandante puede ejercer su trabajo en ambientes libres de contaminación electromagnética y que “no resulta posible establecer secuelas definitivas”, siendo esta falta de limitaciones permanentes otro motivo para no estimar dicha incapacidad, en aplicación a lo dispuesto en el artículo 136.1 de la LGSS (LA LEY 2305/1994).

El reconocimiento por parte de los tribunales de este síndrome como causa de invalidez es pionero, aportando con ello un atisbo de esperanza a otros síndromes poco conocidos que provocan a quien lo sufre padecimientos de alto impacto que le impiden desarrollar su trabajo, al igual que lo hicieron otras sentencias como la de la fatiga crónica o la sensibilidad ambiental (sentencia 213/2016 del TSJ de Castilla y León de fecha 6 de abril de 2016 o la sentencia 4675/2014 del TSJ Cataluña de fecha 27 de junio de 2014)

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